Texto: Arturo Daen (@arturodaen)

Usar el Metro de la Ciudad de México y no terminar perdido. Ni con cara de Pikachu asombrado y sin saber qué hacer. Esa es la misión. La misión inicial.  Porque el siguiente paso será encontrar de nuevo las gemas del infinito, retar a Thanos y… ok, perdón. Ya voy a apagar la tele para concentrarme en este post.

Para cualquiera puede ser abrumador o confuso el Metro. Incluso para aquellos que ya tienen años en la capital. Son tantas estaciones, puertas y gente. Pero tranquilo, amigo viajero, solo es cuestión de mantener la calma, hacer un plan, pensar qué haría Black Widow y… ya, ahora sí, juro que apagué la tele.

El primer paso, si llegas de otro estado o galaxia, y quieres usar el Metro de la gran ciudad, es elegir la forma de pago.

Puedes entrar con el tradicional boleto que cuesta 5 pesitos, en cualquier taquilla, o también con la tarjeta de recarga electrónica (no les voy a mentir, no las venden en todas las estaciones, ahora mismo recuerdo que en Balderas alguna vez compré una).

Por allá, los andenes del Metro. Foto: Arturo Daen.

Al pagar un viaje, puedes moverte a lo largo de las 12 líneas del Metro.

Es decir, no hay que pagar un monto adicional por cambiar de una línea a otra, lo que se conoce como TRANSBORDAR.

Con los 5 pesos, puedes cruzar toda la CDMX, iniciar en la sureña estación Universidad, y llegar hasta la norteña Ciudad Azteca, que ya está en mis bellas y seguras tierras mexiquenses (lo de la seguridad es ironía, ya pasaremos al tema de los consejos antirrobo).

Ya que cruzaste el torniquete, después de introducir el boleto o tarjeta, ya no hay vuelta atrás. Debes tomar una decisión, y mirar hacia arriba… pero no para esperar una señal del Señor, sino para elegir la dirección que tomarás. En los ANDENES, que es la zona donde la gente espera los vagones del Metro, hay letreros que indican cuál es tu dirección.

Supongamos que llegas a la Tapo de San Lázaro, y tomas la Línea 1 o rosa del Metro (cada una de las 12 líneas tiene un color distinto).

Entonces tendrás dos opciones: Dirección Pantitlán u Observatorio. Pantitlán te lleva hacia el este, y Observatorio hacia el oeste de la capital, donde están los rumbos fifí de Santa Fe y Las Lomas de Chapultepec.

Como les había mencionado antes, es importante que antes de iniciar su viaje planeen bien su ruta, las direcciones correctas para hacer TRANSBORDES, moverse de una línea a otra, para llegar a su destino.

Entre los TRANSBORDOS o intersecciones entre líneas que son más utilizados están San Lázaro, Balderas, Centro Médico, La Raza y Tacuba. La foto que verán abajo, por ejemplo, es en la estación Guerrero, de la Línea B; ahí hay un Transbordo para la Línea 3:

Las correspondencias del Metro. Foto: Arturo Daen.

Algunos TRANSBORDOS son bastante cortos, pero otros son laaaaaargos. Y hay que tomar en cuentas diferentes factores, al elegirlos. En las horas pico, por ejemplo, transbordar en San Lázaro es una locura. ¿Han visto la película de 300? Así de cruentas son las batallas para poder entrar a los vagones. Hay demasiada gente. Por ello es bueno tener distintas alternativas. Entre ellas, checar si en tu ruta es conveniente salir del Metro y completar tu viaje en Metrobús, o alguna otra opción de movilidad.

Para armar tu ruta del Metro, puedes bajar apps, entrar a su página, o ya dentro de él consultar los mapas que están en los andenes. Que se verán así:

Las redes del Metro de la Ciudad de México. Foto. Arturo Daen.

Mi consejo es que, si decides consultar tu ruta en el celular, dentro del Metro, lo hagas de forma discreta. Al menos en dos ocasiones me han robado el teléfono en alguno de los vagones, sobre todo cuando hay mucha gente. Hay grupos de criminales que hacen una operación, uno de ellos te estorba y otro aprovecha la distracción para quitarte pertenencias. Así que mucho cuidado. Siempre a las vivas.

El Metro en la Ciudad de México es en general un gran medio de transporte. Pero no está de más tener precauciones de seguridad, ante hechos de robo, acoso u otros.

Otros inconvenientes a tomar en cuenta, es que suele pasar que el Metro no avanza de prisa, por algún problema técnico, y ni modo, hay que esperar.

También hay situaciones que llamaría coloridas, como que suba un vagonero y ponga a tu lado los reguetones del momento, o que el pasajero de a lado vaya comiendo una torta cuyo olor sea todo menos discreto. Uno siempre se encuentra con personajes sorprendentes. Tanto como Ant-Man… bueno, quizá no tanto. Volveré ya a la película.

Son 21 estaciones las de la Línea 3 del Metro. Foto: Arturo Daen.

Espero que esta guía, aunque un poco, les haya sido de utilidad. Al salir del Metro, también les recomiendo tener bien definido cómo serán sus siguientes pasos. No tomen cualquier taxi que pase, procuren que sea de sitio, Uber, Didi o algo así. Si van caminar, únanse a grupos de personas que vayan en la misma dirección, o si es posible estaría genial que un familiar vaya por ustedes, para que no anden solos, sobre todo en la noche. Insisto, más vale ser precavido.

Felices viajes.

Publicado por lavidaencdmx

Este es un blog colaborativo donde se escribe sobre cómo es vivir en la Ciudad de México: relaciones, trabajo, amistades. Lo bueno y lo malo, lo feo y lo bonito, contado por personas que viven, o han vivido, aquí.

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