Por: Fer Montes de Oca (@NandodeOca)

4:03 de la madrugada. El conductor de Uber bromea sobre lo tarde que Diego regresa a casa. El joven, casi entrado a sus 30, toma su celular y escribe el número telefónico de Luis en el buscador de Facebook. Nada aparece. Prueba ahora con su nombre y apellido, Luis Ramos. Después de husmear en varios perfiles, encuentra el correcto. Diego echa un vistazo rápido a sus fotos de perfil, sus posteos públicos, sus likes y demás información que se encuentra disponible. Analiza si en verdad es guapo o solo fotogénico; se pregunta si serán compatibles: ¿en qué trabaja?, ¿le gusta salir de fiesta?, ¿qué intereses tienen en común?, ¿vive cerca? Su mente vuela.

“Volvió a la app de citas, como si fuese un videojuego que te da puntos cuando haces match”

Diego, esto debe parar. 

El Uber va llegando a su destino. Para ese momento, Diego ya dejó de stalkear al ligue de Bumble y volvió a entrar a la aplicación de citas buscando más opciones, como si fuese un videojuego que te da puntos cuando haces match.

Diego sabe que es un práctica insana y repetitiva la que comete con cada hombre que conoce en Tinder y Bumble: platican un par de días por la aplicación, luego se pasan sus teléfonos y la charla “evoluciona” a WhatsApp. Deciden salir a un café o a un bar y en la plática de esa noche hablan sobre el trabajo, la familia e intereses generales… hace eso varias veces durante el mes.

It’s a Match!

Según la Asociación Mexicana de Internet, en México existen 65 millones de personas con acceso a web, y 82 % del total son usuarios que se encuentran en redes sociales. 67 % está conectado durante todo el día.

Las redes sociales más utilizadas son Facebook y WhatsApp; Tinder es usada por el 8 % y Bumble, por 5 %. Si hacemos un cálculo rápido con estas cifras deducimos que hay más de 8 millones de mexicanos en alguna app de citas, ¡vaya que el mercado es grande!

¿Para qué salir y conocer personas en un bar si podemos hacerlo desde la comodidad de nuestra cama?

Este estudio arroja que México es uno de los mercados de habla hispana más activos en el uso de Tinder, y la CDMX uno de los estados más atractivos para dar swipes. Bumble, Grindr y Happn le siguen en la lista.

La Ciudad de México es acelerada. Quienes viven aquí pasan mucho tiempo en el Metro, en el Uber o aburridos en su oficina, por eso es muy probable que el ligue online sea una opción accesible para relacionarse.

Múltiples opciones

Las y los que han usado una app de citas saben cómo funcionan: cargas varias fotografías, pones una descripción que te defina, estableces un rango de distancia.

Aquí, en un radio de 3 kilómetros, puedes encontrar muchísimos perfiles, los “swipes” parecen interminables, cosa que no sucede en provincia. En Colima, por ejemplo, si instalas Tinder puedes encontrar a tu ex, al ex de tu ex, a tu primo, a tu profesor de inglés, a personas que te encuentras en el Walmart todos los días.

El problema es que terminamos acumulando un montón de “posibles citas” y creando “posibles escenarios” con aquellos o aquellas con los que sí decidimos salir. Hay múltiples opciones en línea y tenemos tantos primeros encuentros que después de varias salidas se puede volver lastimoso, ¡pues las historias que contamos terminan siendo las mismas!

“En Colima, por ejemplo, si instalas Tinder puedes encontrar a tu ex, al ex de tu ex, a tu primo, a tu profesor de inglés, a personas que te encuentras en el Walmart todos los días”

Además, tener acceso a tanta información pública en redes sociales nos hace idealizar a la persona que acabamos de conocer: fotografías en Instagram de lugares que también hemos visitado, tuits que nos hacen creer que piensan como nosotros o shares de páginas que también seguimos.

Basta con eso.

La modernidad

En mi experiencia, puedo decir que el boom de instalar una app de citas en CDMX sólo sucede al principio, sobre todo si no conocemos a muchas personas aquí. Con el tiempo vamos integrándonos a grupos sociales y haciendo otras actividades que nos permitirán encontrar a una persona afín en la vida real. ¿Y si no? NO-PA-SA-NA-DA.

“¿Qué tanto le falta por platicar si parece que ya lo ha contado todo?”

Eso sí, hay que bajarle dos rayitas a nuestro amor moderno. Dejemos de contar las mismas historias y crear las mismas “rutinas de apareamiento”. Sí, a la segunda cita para conocer más a fondo a esa persona. Adiós a las oleadas de intensidad.

Diego se baja del Uber y entra a su edificio. Mientras va subiendo las escaleras para llegar a su departamento, toma su celular y revisa las muchas conversaciones que tiene pendientes, en WhatsApp, en Instagram, en Facebook, en Bumble… ¿qué tanto le falta por platicar si parece que ya lo ha contado todo?

*Foto de portada: Giles Lambert.

Publicado por lavidaencdmx

Este es un blog colaborativo donde se escribe sobre cómo es vivir en la Ciudad de México: relaciones, trabajo, amistades. Lo bueno y lo malo, lo feo y lo bonito, contado por personas que viven, o han vivido, aquí.

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