Por: Fer Montes de Oca (@NandodeOca)

Me quedé sentado en la orilla de la cama. A lo lejos se veía el WTC, un edificio que siempre me ha parecido lindo por fuera y un desastre por dentro. Era una noche diferente a las demás. 

No tenía sueño, pero sabía que era hora de dormir, sin embargo en mi cabeza solo pensaba en las ganas que tenía de ver a mi mamá. Recordé esos días en Colima cuando antes de ir a trabajar me lanzaba rápidamente a desayunar con ella. 

“Bebé, qué gusto, qué te preparo, ¿te sirvo café?”, me saludaba con esa emoción con la que sólo las mamás pueden recibir a sus hijos. Durante el desayuno teníamos una conversación catalogada “normal”: yo me quejaba de la oficina y ella de mis tíos.

Y es que a veces no valoramos lo que tenemos cerca.

Incluso recuerdo las reuniones con estos últimos, en donde los juegos de mesa predominaban y nunca faltaban las historias de mi tío Beto de cuando era pequeño, como cuando un día, después del kínder, terminé “insultándolo” con una palabra que solo un niño de 5 años puede inventar (que eventualmente se convirtiera en el apodo que me acompañaría el resto de mi vida).

Y es que son escenas tan normales que no les prestamos la atención que merecen. Y es que a veces no valoramos lo que tenemos cerca. 

¿Por qué escribo esto y qué tiene que ver con @lavidaencdmx? Fácil, hoy tengo muchas ganas de ver a mi mamá o a mi hermana y no puedo hacerlo. Y es que a veces la distancia se siente muy culera. 

Quienes viven lejos de su primera casa, entenderán que en ocasiones es [muy] necesaria una dosis de cotidianidad familiar.

La parte técnica

Un artículo publicado en una revista académica de pediatría define la nostalgia como esa angustia y deterioro emocional causada por la separación de casa y de los sujetos de apego.

También puede afectar la sensación de imaginar que nuestros seres queridos siguen adelante sin nosotros: la familia vive su vida normal, los amigos se casan, las personas que quieres comienzan a formar nuevos vínculos sin ti, lo que hace que nos sintamos desplazados.

El psicólogo clínico Josh Klapow explica señala que “muy pocas emociones se quedan todo el tiempo, sólo van y vienen” y agrega que la experiencia de sentir nostalgia es lo único que puede prepararnos para vivir otra experiencia así.

Y es que a veces es bueno extrañar

Perdón por no marcar

Una vez leí que en ocasiones, cuando las cosas van bien, podemos pasar por alto a quienes estan lejos. Evitamos las llamadas, o dejamos de mandar mensajes. Pero cuando la realidad es cruda, cuando no nos va como esperábamos, nos damos cuenta de lo mucho que extrañamos a nuestros seres queridos.

Y no, hoy no me siento triste, ni tampoco es otro ataque de pánico, simplemente hay un ambiente melancólico en mi habitación. Y es que a veces es bueno extrañar. 

Uno de mis propósitos 2019 fue marcar a mi madre todos los días y no he cumplido. Creo que después de esta noche es buen momento para retomar ese objetivo.

Si en algún momento deciden mudarse a CDMX, o a cualquier lugar lejos de donde nacieron, sepan que habrá días como estos, pero también piensen que un boleto de avión o autobús puede pagarse a meses sin intereses y que, como decía Gustavo Cerati, no hay nada mejor que casa.

Té para tres, de Soda Stereo.

Publicado por lavidaencdmx

Este es un blog colaborativo donde se escribe sobre cómo es vivir en la Ciudad de México: relaciones, trabajo, amistades. Lo bueno y lo malo, lo feo y lo bonito, contado por personas que viven, o han vivido, aquí.

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