Por: Mauro Torres (@Maurott)

Hola, soy Mauro, y me mudé a la ciudad hace casi tres años. Soy de Saltillo y, como muchos, llegué emocionado a esta ciudad. Me entusiasmaba pensar en como “la gran ciudad” podía potenciar las posibilidades en mi vida. Ya con 33 años definitivamente sentía que en mi amado Saltillo me había acabado las opciones. Saltillenses, no se enojen, era solo la sensación, ahora sé que no es verdad.

With the record selection and the mirror’s reflection…

Durante 9 horas de viaje en carretera pensaba en toda la gente interesante que podría conocer. Tantos punks, poetas, oficinistas, bailarines, taxistas, publicistas, soñadores y peatones. Todos a mi disposición para tener conversaciones casuales que se convertirían en staments de vida o en un gran tweet.

si la gente no me daba las posibilidades, los lugares lo harían

Ya se imaginaran mi decepción cuando descubrí que los habitantes de la capital están más interesados en pasar tiempo de calidad con su mascota que conversar cinco minutos con un extraño. Se resisten incluso cuando Recursos Humanos lo considera una actividad obligada para todos los miembros de la organización.

Me repuse de ese mal trago a base de buscar a mis conocidos en la ciudad y de largas llamadas telefónicas con mis amigos de toda la vida”. Concentré todos mis esfuerzos en conocer la ciudad, si la gente no me daba las posibilidades, los lugares lo harían.

So let’s sink another drink…

A veces solo, a veces acompañado, comprendí que recorrer CDMX no solo implicaba un aumento considerable en las interacciones de mis stories. Los sabores, sonidos y olores de la ciudad detonan emociones de formas muy variadas. Escuchar al de los camotes por primera vez puede hacerte brincar del asiento como la peor película de terror, y despertar un domingo al son de “se compran colchones, tambores…” podría hacerte enojar, pero qué caso tiene, mejor disfrutarlo.

Tianguis, museos, bares, parques, antojerías, tiendas de comics y monumentos, las posibilidades se multiplicaban por cientos. Cada lunes me sentía orgulloso de narrar mi aventura encontrando algún nuevo lugar. Mientras que mis coworkers inviertían su tiempo en Netflix, yo había visitado el MUAC, Xochimilco y Six Flags en un solo fin de semana.

Los sabores, sonidos y olores de la ciudad detonan emociones de formas tan variadas

Cuando mis expectativas se estaban cumpliendo descubrí lo que me hizo reafirmar que estaba en el lugar correcto para vivir y dejar de ser un turista…

Bailar solo o con los amigos suena bien para mí.

Well there’s nothing to lose and there’s nothing to prove…

Para nadie es un secreto la rica oferta de actividades de “recreación” que la ciudad ofrece, pero algo que yo ignoraba por completo es lo que un par de clases regulares de algún tema de “mi interés” podían hacer por mis posibilidades. Aprender a bailar salsa, a hacer tu propio pan o a hablar chino es igualmente posible en la Ciudad de México.

Ya sea que estés dispuesto a pagar, o no, puedes hacerte de un set determinado de skills que en ningún otro lugar del país sería posible. Tengo un amigo que aprendió a dar masajes, hizo un maestría en negocios digitales y tomó clases de canto, todo el mismo semestre. Bonus, en estas actividades finalmente logré relacionarme con gente nueva que no hiciera lo mismo que yo.

Para este punto pensarás que soy un ingenuo total. Que no me han asaltado o que no he tenido un enfrentamiento con alguna minoría deseosa de justicia. Sea en forma de manifestación o de carterista en el metro, las posibilidades negativas también se multiplican.

Hay tanta gente que francamente a nadie le importa qué decidas

Nunca te sientes tan solo como cuando te quedas sin celular ni dinero yendo a tu departamento del que aún no memorizas el código postal. Miento, hubo una vez que me dio apendicitis y tuve que caminar solo hasta el hospital.

If I had the chance I’d ask the world to dance…

Pero algo que aprendí, después de algunas bolseadas y par de difamaciones, es que esos momentos de soledad profunda son la parte más rica de todo. Pude ver las posibilidades que hay en mí. Ojo, no estoy seguro que sea una cualidad exclusiva de esta ciudad o aplique para cualquier ciudad “nueva”. Una vez que los museos, la gente y las clases dejan de ser interesantes, el interesante tienes que ser tú.

En medio de millones de personas te toca preguntarte ¿quién quiero ser hoy? y te das cuenta que puedes ser quien sea. Hay tanta gente que francamente a nadie le importa qué decidas. Y para mí eso generó posibilidades infinitas.

En casi tres años he podido ser desde publicista hasta improvisador. A ratos tengo 28 años y a ratos 45. Soy cumbiero y chacaraver por igual. Heterosexual, bisexual, aburrido, divertido, fresa, naco, feminista, machista, norteño, chilango. Pero sin duda mi favorita, puedo ser el que baila solo en el bar.

Bailar solo o solo bailar, me da igual.
Billy Idol – Dancing with myself

*Foto de portada: Georgia de Lotz.

Publicado por lavidaencdmx

Este es un blog colaborativo donde se escribe sobre cómo es vivir en la Ciudad de México: relaciones, trabajo, amistades. Lo bueno y lo malo, lo feo y lo bonito, contado por personas que viven, o han vivido, aquí.

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